El pretexto de un encuentro fugaz y vanidoso era algo que aborrecía desmesuradamente entre hombres y mujeres. La proeza de los sentimientos nace de la belleza de su innatismo, y la voluntad, intensidad y tiempo, era el secreto de su esencia. Solo confiaba en la erupción del primer instante. Un instante que transformaba los cuerpos, deformaba el tiempo y desafiaba el porvenir de las vidas. ¿No es más natural la exigencia de un amor verdadero que nace del presente que el conformismo de fraguarlo en el tiempo? -pensó ella mientras recordaba a todos aquellos actores que una vez tentaron su amor. Se sintió egoísta al pensar aquellas palabras pero... ¿No somos recipientes en el mundo? La ambición de lo auténtico se basaba precisamente en el propio derecho de poder conseguirlo. Ella lo buscaba a Él con un anhelo para ella desconocido, latente en su pecho como una fuerza poderosa. El deseo la devoraba haciendo flaquear sus músculos; era abisal el sentimiento que descendía en su corazón mi...
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